martes, 19 de enero de 2010

Cuento de hadas



Estamos llegando, solo quedan dos o tres pasos, y yo no puedo resistirme a preguntarte lo que se me lleva pasando tanto tiempo por la cabeza. Así que le hecho valor; y allá voy... venga, salir palabras, salir de mi boca maldita por tus besos.
+¿Recuerdas qué banco era?- Le eché el valor necesario
-Claro, como no voy a recordarlo.- Respondió esquivando mi mirada preocupada.
+Si estás tan seguro, señálalo.-
-Ese- Dijistes a la vez que señalabas el correcto, nuestro banco.
+Pensaba que no te acordarías- Contraataque
-Siempre que pase por aquí me acordaré de nuestro banco. Aunque esté invadido por cientos de palomas o aunque ya no sea nuestro, siempre lo recordaré. O aunque toda nuestra historia se base en un solo dia, en solo menos de 30 minutos.- Respondío él dejándome sin aliento
+Me sorpréndes.-
-¿Si te besára te sorprendrías aún mas?- Preguntó con su típica mirada picarona.
+Sabes la respuesta- Respondí rápidamente
-No sé la reacción.-
Lo besé sin miedo a nada, sin miedo a su reacción, a su sorpresa, sin miedo a quién nos viera, sin miedo a si lo besaba con demasiada intensidad, sin miedo a que este fuera nuestro último beso.

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