viernes, 22 de enero de 2010

Una simple clase de matemáticas

Hicistes de mi una persona atada, atada a ti, a tus labios, a tus manos.
Ahora mismo te tengo delante(en diagonal) mirando concentrado las operaciones de la pizarra.
Te has afeitado, estás mucho mas guapo. Levantas la mano, llamando al profesor, y escucho tu voz, me duele, se me clava en el pecho como la hoja de una espada.
Sé que lo sabes, te han dicho que estoy mal por ti(muy jodida), y tú sigues hablándome como siempre,eso me sorprende, nunca te apartas de mi por muchas cosas que ocurran.
Te veo mirándo a un punto fijo, con la mirada perdida, caída y me pregunto en qué/quién estarás pensando. Subes la mirada rápidamente y sigues de nuevo la explicación mostrando interés. Y yo aqui perdiendo una clase de matemáticas de esas que se me dan tremendamente mal, escribiéndote esto que me asegurare de que nunca lo leas.
Te echas para atrás, te veo mejor, consigo ver hasta el azul de tus ojos. Me hechizan.
El profesor hace una broma, me río intentando fingir que estoy bien, atenta, feliz, te giras, me miras y te ries al compás de mi risa.
No pasa demasiado tiempo y de pronto te vuelves a girar, me miras, no dices nada, y extrañamente quitas la mirada de mis ojos que intentan comerte con una simple mirada.

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Pompas de jabón

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