sábado, 13 de febrero de 2010

DV

Valentina cojió sus nuevas tijeras azules, y con su dulce mirada llena de diversión, se dedico a cortar todo lo que veía, todo lo que sus pequeños ojos marrón chocolate fundido con pequeños destellos caramelo percibián. Iba haciendo pequeñas marcas, que con un simple corte decían: Valentina ha estado aqui, cortando con sus nuevas tijeras azules. Iba dejando marcas, marcas por toda la ciudad. Hasta que, cansada de cortar se sentó. Se sentó en un viejo banco a esperar. ¿A quién?. Ni si quiera ella lo sabía. Se cansó de esperar y se dirigió a algún sitio, a donde le guiáran sus pequeños pies. Y le llevaron a una calle, enfrente de una verja. ¿Y detrás de la verja? Un descampado. Con grandes matorrales, y unas superficies de suelo que justo hace dos días había marcado ella misma. Pero no con unas nuevas tijeras azules, si no con unos besos apasionados de un viejo amigo, de un viejo amor. De Dani. Apasionadas caricias, besos dulces, enfados de una buena actriz, fue lo que intentó cortar Valentina con sus nuevas tijeras azules pero todo eso estaba demasiado marcado. Demasiado marcado detrás de esa verja, demasiado marcado dentro de su corazón.

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