martes, 9 de febrero de 2010

Nuestro mundo hermético

¿Cómo puedes tener esa capazidad de sacarme de quizio cada 2 segundos y que en 2 milésimas ya esté sonriendo por todos los pegos que dices?. Que me encanta que vengas a buscarme para quitarme esa cara de tonta cabreada, diciéndome pegos y haciéndome pequeñas caricias dejándo al mundo de fondo.
Que la gente sienta la necesidad de irse por que nuestro mundo está cerrado herméticamente por una llave, que solo tenemos nosotros. La misma llave que selló nuestros besos en ese banco; Pero los dos sabemos que siguén allí, esperando a que volvamos para recogerlos e intercambiárnoslos de nuevo, una y otra vez. Por que no hay cosa que me saque mayor sonrisa que ver que me prestas atención, por muy pequeña que sea. Que nos tienen que separar en clase por que me resulta inevitable mirarte, hablarte, reirme de cada uno de tus pegos y que tu te rías de mí y eso hasta una profesora lo ve. Es extraño, es extraño como me miras. Todavía recuerdo el cinco de enero que cuando me vieron echada encima de ti sintieron la necesidad de dejarnos solos en nuestro mundo herméticamente cerrado por nuestros besos. Espero cansarme algún día, cansarme de tí, de tus caricias, de tus miradas, de tus sonrisas y poder tirar esa llave lo más lejos posible junto con su candado. Pero ahora mismo ese futuro está demasiado lejos. Mi único presente es que si tu no estuvíeras en él, no tendría ningún motivo para levantarme cada mañana, ni de correr trás un autobus, ni de ponerme guapa aunque sepa que no te veré, ni si quiera de sonreir.

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