jueves, 18 de febrero de 2010

Debilidad

No me canso de tenerte. Rodeando mi cintura, sentada sobre tí, con mi cabeza en tu pecho. Tu querías. ¿El qué? Que va a ser... lo de siempre. Me negué, muchas veces pero parece que sabes que aunque diga que no no hay cosa en el mundo que me apetezca más. Pero en un momento en el que tus manos rodeaban mi cintura, tu cabeza encima de mi hombro, mi cabeza en tu pecho, sobre tu corazón.Lo escuché. Latir. Latir a mil por hora. Solo por tener mi olor junto al tuyo. Solo por que mi mano rozaba a la tuya. Solo por que mi cuerpo estaba demasiado pegado al tuyo. Tu corazón hacia un rápido 'PUMPUMPUMPUMPUM' sin parar, a una rápidez que realmente asustaba. O estar encima tuya apoyados en una columna. Y respirar a la vez, sentir que el aire entra en nuestros pulmones a la vez, que nuestro pecho sube y baja a la vez. Sentarnos en un sofá de una tetería y como no, con su calor correspondiente, tus manos encima de mis piernas, mi cabeza en tu hombro y la tuya encima de la mia respirando mi olor, tu olor, esa nueva colonia que me encanta y que por desgracia mi cuerpo ya no huele a ella. En conclusión y muy a mi pesar: ME ENCANTA TENERTE.

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