domingo, 21 de febrero de 2010

Valentina y su rabia de los domingos

Valentina odia los bancos, las calles con gatos pintados, y con espermatozoides azules, las parques oscuros por farolas gastadas, las escaleras pequeñas de color grisáceo, las escaleras amplias de color amarillento con estrechas paredes, las salas de ordenadores,las paradas de los autobúses, las manos calientes, los bancos fríos calentados por besos, su colegio entero de arriba a abajo, el sitio de los botellones de su grupo, los descampaos, los matorrales, las callejuelas, su clase, sus manos cuando huelen a él, su pelo cuando huele a él, la colonia de Dani. Valentina odia a Dani, lentamente y en silecio lo odia con amor. Lo odia por no poder odiarlo. Pero Valentina se cansó, se levantó un Domingo con ganas de guerra, y el se la dió. Cojió sus tijeras azules y cortó todo, todo lo que en su corazón habitaba respecto a Dani, cortó besos envueltos en césped oscuro, en bancos, en escaleras, en sillas, en sillones, en paradas de autobúses. Pero pese a quien le pese siempre quedará algo que hará que Valentina se despierte un Lunes con ganas de él y no tenga mas remedio que acercarse como siempre para pegar con un débil pegamento lo que un Domingo frío había cortado por puro dolor.

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