lunes, 19 de abril de 2010

Querida soviética


Eres como una muñeca rusa.
Sí, de esas que las vas abriendo y sale una muñeca más pequeña pero quién sabe si mejor, o quizás peor.
Cada día durante estos tres años te he ido abriendo, mi amada muñequita, he ido explorando un poco más de ti. Y siempre me quedo con ganas de saber más.
Hasta hace poco solo conocía esas muñequitas tuyas, que me hacían reír y temblar a la vez, que me daban luz todas las mañanas y me la quitaban por la noche, que me daban sus mayores sonrisas y me hundían poco a poco en ellas, que me hacían adentrarme en su mar azul mientras un tsunami barría mi corazón.
Pero ahora he descubierto a la muñeca que besa, que muerde, que convence con caricias, que recuerda, que siente con dulzura y pasión, que mira despiadada y como no, con compasión, que juega tanto como con una pelota como con mi corazón, tanto como al parchís como al amor.
Y todo eso solo lo he conseguido con un poco de paciencia y unas manos algo mágicas. Así que no querrás imaginarte, mi querida muñeca, cuando mis manos se lancen a descubrirte con un poco de amor.
Pero no desesperes, todavía me queda mucha magia y muchas muñecas por descubrir.

domingo, 11 de abril de 2010

Mi despertar y mi anochecer

¿Sabes qué? Siempre te he visto como algo inalcanzable, algo realmente fuera de las yemas de mis dedos. Algo fuera incluso de toda la belleza que podían ver mis dos ojos negros. Pero un día alguien me demostró que nada es imposible, que nada es inalcanzable, que querer es poder. Esa persona eres tú, me enseñastes tanto moralmente como sexualmente.
Y de verdad creéme cuando intento hacer lo mismo con otros, cuando intento echarme encima de otro, aspirar su olor, mientras escucho su canción favorita y sus manos acarician mi cintura; pero tristemente eso solo me sale contigo. Son cosas que contigo no me cuestan.
Te quise demasiado como para olvidarte, y te quiero demasiado como para alegrarme de tus desgracias. La verdad es que no quería perderte esta semana y encontrarte en una playa de Cádiz(para que engañarnos), pero en cuanto me dijistes que tu sueño se había echo añicos, mi sueño se hizo añicos. Es como sintiese que mi corazón late al compás del tuyo, aunque tu no te des cuenta. Es como si sintiese que aspiramos el mismo aire, y que nuestros pulmones lo cojen a la vez.
Siempre he pensado que eres especial, no solo para mi, si no para todos. Y realmente cada día sin ti es como uno de esos escalones gigantes que una niña pequeña intenta superar. Intento superarlos, alcanzarlos, derribarlos si hace falta, pero mi vida sin ti, no es vida. No hace falta que nadie me lo diga, lo vivo día a día. Es mi triste necesidad, es mi noche sin luna y mi día sin sol.

sábado, 10 de abril de 2010

Perdóname

Dame todas sus lágrimas, damelas a mi.
No llores, no llores, no llores, no llores, no llores...
Lo siento algunas veces no puedo ayudarte como querría, por miedo a que como yo quiera no sea como tu quieras. Y lo que menos quiero ahora es hacerte menos feliz todavía. Quiero que me pegues, que me hagas moratones por todo el cuerpo y te rías de ello, quiero oir tu risa resonando en mis oídos mientras tus ojos tiemblan de felicidad, quiero oir tus pegos, quiero ver tu sonrisa brillar como antes lo hacía.
Por que tu felicidad es mi felicidad. Lo siento pero no tiene más vuelta de hoja.

martes, 6 de abril de 2010

Entrenadora de tiburones



Yo de mayor quiero ser lectora de mentes, para saber en que momento debo comerte u odiarte.
Si fuera lectora de mentes quizás no tendría ganas de comerte constantemente.
Aunque si lo fuera quizás nunca me habría atrevido a quererte. Asi que, pensándolo mejor prefiero ser artista de circo, para no correr tantos riesgos.

lunes, 5 de abril de 2010

Guillotina

A la señorita Jueves se le comprimió el corazón cuando la señorita Sábado se puso en su lugar, se lo amartillaron esquinita a esquinita hasta dejar un pequeño pedazito, para de pronto cualquier día zamparselo de un bocado. Nuestra querida amiga Jueves pensó que no es justo, pero ¿que otra le queda si lo quiere? Por lo menos la señorita Sábado ha sido decapitada, por lo menos.

domingo, 4 de abril de 2010

Carnívora

Quiero jugar contigo, quiero arrancarte el corazón a mordiscos y la piel también si me dejas. Y si no me dejas me da igual, tu no me pediste permiso una vez, y yo no voy a ser menos hoy.
Quiero tenerte como yo quiera, quiero utilizarte de marioneta y poder tirarte a la basura cuando quiera. Quiero jugar contigo, aunque por dentro me haga más daño que el que tú jamás me harás.

viernes, 2 de abril de 2010

La primavera, la sangre altera

Hoy es uno de esos días que no le recuerdan a él. Soleado, pero un sol que te calienta la piel, no te la cuece. Esos días que a Valentina le dan ganas de comprar un par de hamburguesas(la de el con mucho, mucho ketchup, y por si pedir quede, más bolsitas de ketchup. Si le encanta el ketchup, que esperabais, es él), llevárselo a un parque, le da igual cual, y quedarse toda la tarde con él. Sin nada, ni nadie de por medio, solo él y sus manos; para que cuando llegue la noche la puedan abrazar y dar ese calor que ni el sol le da. Besarlo hasta que sienta que sus labios van a desaparecer cuales gomas de borrar al utilizarlos mucho, demasiado, pero quizás lo necesario.
Valentina quiere saber lo que piensa Dani una y otra vez, porque hace esto y porque hace aquello. Valentina lo espera y se desespera. Valentina lo quiere querer y lo quiere odiar. Si, Valentina es la niña más contradictoria del mundo. Pero esperemos que él la quiera tal como es. Con su risa de niña escandalosa, con su pelo negro y sus ojos demasiado pintados.

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