viernes, 2 de abril de 2010

La primavera, la sangre altera

Hoy es uno de esos días que no le recuerdan a él. Soleado, pero un sol que te calienta la piel, no te la cuece. Esos días que a Valentina le dan ganas de comprar un par de hamburguesas(la de el con mucho, mucho ketchup, y por si pedir quede, más bolsitas de ketchup. Si le encanta el ketchup, que esperabais, es él), llevárselo a un parque, le da igual cual, y quedarse toda la tarde con él. Sin nada, ni nadie de por medio, solo él y sus manos; para que cuando llegue la noche la puedan abrazar y dar ese calor que ni el sol le da. Besarlo hasta que sienta que sus labios van a desaparecer cuales gomas de borrar al utilizarlos mucho, demasiado, pero quizás lo necesario.
Valentina quiere saber lo que piensa Dani una y otra vez, porque hace esto y porque hace aquello. Valentina lo espera y se desespera. Valentina lo quiere querer y lo quiere odiar. Si, Valentina es la niña más contradictoria del mundo. Pero esperemos que él la quiera tal como es. Con su risa de niña escandalosa, con su pelo negro y sus ojos demasiado pintados.

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