sábado, 10 de abril de 2010

Perdóname

Dame todas sus lágrimas, damelas a mi.
No llores, no llores, no llores, no llores, no llores...
Lo siento algunas veces no puedo ayudarte como querría, por miedo a que como yo quiera no sea como tu quieras. Y lo que menos quiero ahora es hacerte menos feliz todavía. Quiero que me pegues, que me hagas moratones por todo el cuerpo y te rías de ello, quiero oir tu risa resonando en mis oídos mientras tus ojos tiemblan de felicidad, quiero oir tus pegos, quiero ver tu sonrisa brillar como antes lo hacía.
Por que tu felicidad es mi felicidad. Lo siento pero no tiene más vuelta de hoja.

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