lunes, 28 de junio de 2010

Busca tu martillo, o tus besos.

A Claudia siempre le gustó eso de perderse con la mirada de alguien en la espalda. Eso de sentir que la lluvia le atraviesa cada pequeño alvéolo de su pulmón y cada arteria de su corazoncito.
A Claudia siempre le gustaba imaginarse lo peor de cada situación, para despúes llevarse una alegría, era de esas personas pesimista-optimista.Bueno más bien bipolar, sí, eso es lo que era Claudia.
Pero cambió, la lluvia hizo que cambiase. El calor la cambió, sus besos la cambiaron, cambiaron su forma de mirar y su forma de sentir, pero no lo que sentía.
Su corazón siempre quedó intacto. No permitió que el agua se calase en sus arterias.
Porque es ella misma la que está dejando de quererlo, es ella misma la que se está dando cuenta de que Ismael no es la típica persona que es fácil querer.No, él es de esas personas que tienes que tener un gran escudo para quererlo, por que el no tiene ese escudo, por que el no sabe querer. Siempre se ha dejado llevar.
Menos con ella, siempre estará ese muro que los separa. Lánzate sin pensar. No intentes evitar lo inevitable. Pero siempre hay alguna mirada que hechiza más, siempre hay un beso que embruja más o una persona que llena más. Y eso era lo que a Claudia no le gustaba.

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