martes, 1 de junio de 2010

Siempre fuimos una oración subordinada

Nunca me atreví a decir esto, hasta hoy. Y es que he aprendido a ser feliz sin ti. Sin tus besos a destiempo y tus miradas de picardía.
Aunque sé que es absurdo echar de menos algo que tan solo lo he tenido,¿cuánto?¿3 noches?. Pero,¿nunca habéis deseado tanto algo, o alguien que con tenerlo durante una sola vez entre tus manos, que tan sólo con sentir una vez ese aire que oscila entre vuestros labios, o sentir como por unos segundos lo único que ronda por su cabeza es tu nombre, con eso os basta?. ,mi sueño cumplido, mi ensueño, la razón de tantas noches sin dormir,la razón de mi despertar. Por la que apagaba el despertador y saltaba de la cama sin pensarme dos veces que iba a hacer hoy,o que me iba a esperar. Te veía y con eso me bastaba.
Eras el sujeto de mi oración, el predicado y el complemento agente si hace falta. Y ahora, cada vez más, siento que estás pasando a ser un simple complemente circustancial.Sí de esos, que son innecesarios en la oración.
Algún día, incluso, te podré suprimir de ella. Mientras quédate en ella, sea como sea. Pero quiero que siempre pervivas, tanto en la oración, como en mi vida, de la forma que sea.
Aprendiste a hacerme sonreír, y hacerme llorar, tanto de felicidad, como de la alegría de tenerte. Pero gracias a ti mi felicidad ya no sólo encaja con la esencia que emite tu aura.

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