viernes, 2 de julio de 2010

Fantasía incumplible

Hay veces que te odio, si, te he llegado a odiar. Y, ¿sabes por qué? porque no me gustan las fantasías incumplibles, ni los recuerdos lejanos, ni los sueños bajo la almohada.
Me gustas tú, y como besas, y como te ríes mientras me besas y me acomodas a tu cuerpo, como si el mío encajara perfectamente sobre ti.
Echo de menos que me cojas en brazos y me lleves hasta una pared, o que aunque sepas que no puede ser, lo hagas. También echo de menos tus manos deslizándose bajo mi pantalón y la penumbra y el frío de nuestras noches.


-Nunca más volveré a besarte y lo sabes Dani-
-Que importa que ya no esté en el colegio, si los dos sabemos que siempre estaré en tu corazón-
-Ese es el problema que tu siempre estarás en el mío,pero ¿Y yo en el tuyo?-
-Mira Vale, sabes perfectamente que yo no soy de esas personas que muestran sus verdaderos sentimientos, siempre me ha gustado fingir para jugar-
-Yo ya no sé nada, se me acabaron las excusas para inventar que me quieres-
-Me apetece jugar-
-Mmm, veo que me escuchas-
-Los te quieros no se demuestran con palabras cariño-
-¿Al parchís?-
-No precisamente...-
-Mejor, nunca se me dio bien el parchís-
Y de nuevo, besos y risas, y noches que vuelan bajo la luna curiosa, y ruidos, y silencio, y manos que buscan y encuentran, y una dignidad que cae sobre un cuerpo y sobre otro y que se deja llevar hasta esfumarse, hasta que no importe el volver a caer si puedes tener nuevamente lo que tanto ansiabas, y pasión y un amor desdichado que nunca supo aprovecharse de la manera que ambos querían.

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Pompas de jabón

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