domingo, 17 de octubre de 2010

Por lo menos te saqué una sonrisa.

Estabas tan sumamente raro hoy, tan triste, tan poco tú,que hasta yo misma cogí tu estado de ánimo y lo hice mío.

Cogí tus rarezas y las acomodé a mi cuerpo y a mi misma esencia. Cogí tu tristeza y te la quite con besos, y me la quede yo, para que después se la quedará el viento .

Pensaba que jamás vendrías a mi encuentro, que tu palabra no reinaría para mí, pero te acabé convenciendo, y acabamos en un banco, sentados, solos. Callados, sin una palabra para decir y sin un sentimiento para mostrar. Nunca pensé que volvería a sentirte ese día, con esos ojos tristes que no brillaban.

Pero siempre tienes algo de luz para mí. Y otra vez a lo de siempre, a los gritos sin prisa y al calor sin pausa. Y otra vez tus detalles que ya se amoldan a mis requisitos.

- ¿Qué te pasaba hoy?

+ Nada…

- ¿Enserio?

+ De verdad, si no te lo contaría.

- Bueno, ¿te he alegrado un poquito el día?- Le dije saltando

+ Sí… muchísimo.

2 comentarios:

  1. aveces las cosas cambian , no hay que dale vueltas pero si es verdad q gustaria estar como antes ( diciendo todo sin decir nada)

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  2. ese nada nunca suena a verdad...
    :)

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Pompas de jabón

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