martes, 5 de julio de 2011

Que tu eres mi respuesta al templo del tiempo y el deseo.

Os preguntaréis que hice para olvidarle, y que hice para estar ahora aquí hablando de él con total tranquilidad, sumisa y sin derramar ni una sola lágrima, sin llorar, al fin y al cabo. Dejemos los rodeos, no es tiempo de palabreo. Pasaron las horas, los días e incluso los meses, 4 para ser exactos, pero en cuanto le vi alejarse se me consumió el corazón y se me escabulleron sus ganas de seguir aquí. Se fueron corriendo alejándose de mi. Y lo entiendo, llevo demasiado tiempo buscando algo que nunca fue mío. Me tuve que apoyar en otra persona, no menos importante y mucho más valiosa, pero que ella no lo valora. A veces creo que ni yo lo hago, pero como voy a valorar a un extraño si ni siquiera valoro mis logros. Lo conseguí con constancia, tiempo y esfuerzo, y aquí estoy y allí estuve, disfrutando hasta que pronunció su nombre y todo se volvió de un color ocre desteñido, y sentí que eso no estaba bien, que a lo mejor ese no era mi sitio. Pero lo tuve, retuve el tiempo y el espacio entre mis labios y los deje escapar entre mis dedos. Veo como se marcha, veo su espalda, y como anda me hace estremecer. Me tiré mucho tiempo detrás como para ahora dejar de volar delante, pero creo que es ahora de tirar el paracaídas al suelo con vuelo certero, y acertar que tu eres mi respuesta al templo del tiempo y del deseo.

1 comentario:

  1. wow :3
    yo aun no e posdio olvidar :$$ lo cual es un asco! tu entrada es hermosa ♥♥ saludos!

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