miércoles, 31 de agosto de 2011

Intentaré no necesitarte.

Intentaré borrarte para siempre, lo prometo, no volver a molestarte más con mis idas y salidas y mis amores de antaño. También intentaré no imaginarte conmigo, huyendo de ella sin retorno, ni causa, ni camino de ida solo huir, sin más. Intentaré no convencerte de que serías feliz a mi lado, de que mi mano sería el mejor de los soportes cuando estuvieses triste, y mis ojos el mejor de los lugares para perderte en momentos de soledad. Intentaré no compararte con nadie, entendiendo que eres único, únicamente distante y lejano. También intentaré no arrepentirme de todos mis intentos, no volverme loca en cada señal falsa de tu boca, y no hacerme ilusiones con cada roce de tu cuerpo. También intentaré no odiarla, ni envidiarla, ni pensar que no está hecha para ti, y que en cambio yo si. Intentaré entender que es tu vida, y son tus decisiones y no vine aquí para cambiarlas. Solo intentaré que entiendas que estaré aquí en cada desliz, en cada arrepentimiento, y en cada "no debimos hacer esto", también estaré aquí cuando todo acabe, cuando necesites palabras de consuelo e incluso cuando necesites olvidar. Pero sobre todo intentaré no necesitarte cuando no necesites que lo haga.

lunes, 15 de agosto de 2011

Soledad.

Intento exprimir algún tipo de sentimiento y mostrarlo en palabras. Pero siento que no siento nada y no puedo revelar ninguna verdad. Hay algo inexistente dentro de mi, algo que crece y decrece cada vez que doy un paso al frente y dos hacia atrás. Hay algo que me llama y hay algo que me aleja, hay algo imposible y algo improbable. Algo que deseo y algo que anhelo. Pero aún así sigo por poder mostrar que es lo que siento, ni con hechos ni con palabras, solo sé que hay cuatro paredes que me encierran y una palabra que me ahorca.

sábado, 6 de agosto de 2011

Me desespera la espera de lo irreal.

¿Sabes qué? No sé que hago escribiendo esto, ni porque ni si quiera me rondan estas ideas absurdas por la cabeza. No sé porque pienso en luchar por ti y en estar detrás de ti en cada pestañeo si en cada abrir y cerrar de ojos está ellaellaellaellaellaella. No sé por que abandoné una partida casi ganada por apostar por otra que desde el principio estaba perdida. Porque daría todo lo que tengo por la mitad de lo que ignoro, y daría todo mi pasado por tenerte un poco más dentro de mi presente. Y como tú dices hay que vivir el presente, pero créeme que lo viviría más intensamente, con más locura y cordura a la vez, con mas sonrisas y menos ojos tristes, mas aire comprimido y menos suelto por ahí, más besos y menos miradas, más caricias y menos pensamientos, mas realidad y menos sueños, con más tú.

lunes, 1 de agosto de 2011

Una calada de vida. Capítulo III

Volvió a encontrarse a esa extraña un par de veces más, de camino al instituto, a la tienda de discos... pero cuando se iba a acercar a ella desaparecía, aunque Alma sabía que seguía estando allí de alguna manera.

Pasaros los días y las semanas estando en aquel parque leyendo el libro de autoayuda. Alma sentía que no le ayudaba mucho pero seguía leyéndolo intentando encontrar la clave a sus problemas. Volviendo a casa de madrugada sintió un ligero susurro justo al lado de su oreja.

-Alma, alma. Gírate- Susurró una vez estremecedora.

-Joder, Adri que susto me has dado cabrona-

-Calla hermanita, vengo a presentarte una persona que te quiere conocer. Me lleva preguntando por ti bastante tiempo en la plaza de al lado de la universidad y he pensado en contentarla-

-Dios, no puede ser, es ella- Pensó Alma.

-Hola, soy África-

-Em, em, yo Alma, encantada- Dijo titubeando.

-Bueno os dejo chicas que he quedado con Hugo- Dijo Adriana mientras daba la vuelta y se iba.

-¿Quieres que vayamos al parque de aquí al lado? Hay una exposición de cuadros muy bonita que podríamos ver, y podrías echarle fotos.

-¿Cómo sabes que me gusta la fotografía?- Preguntó Alma extrañada

-Internet, que es una ventana al mundo-

Llegaron al parque en silencio, se sentaron en un banco y África empezó a liarse un porro.

-!¿Qué estás haciendo?¡-

-Un porro, ¿quieres? Sé que hay cosas que te preocupan y esto te hará olvidarte de ellas. Solo pruébalo-

Alma fue a hacer algunas fotos y cuando volvió África se lo volvió a ofrecer, lo cogió entre sus dedos temblorosos se lo puso entre sus labios de un ligero color rosado e inspiró ese humo blanco que poco a poco se va convirtiendo al color que tu quieras.

-Alma, quiero que me escuches. Estoy aquí para que imagines, para que cantes, para que subas y bajes montañas, pero sobre todo para que nunca las saltes.

A alma se le encogió su nombre al recordar ese sueño, en el precipicio. La primera vez que la vio, y comprendió que esta no iba a ser la última vez que la viera.

 

PD: Este es el tercer capítulo de la historia  'Una calada de vida'
Podéis seguirla aquí o directamente justo a la derecha en el apartado páginas. Espero que os guste. ¡Muchos saludos!

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