lunes, 1 de agosto de 2011

Una calada de vida. Capítulo III

Volvió a encontrarse a esa extraña un par de veces más, de camino al instituto, a la tienda de discos... pero cuando se iba a acercar a ella desaparecía, aunque Alma sabía que seguía estando allí de alguna manera.

Pasaros los días y las semanas estando en aquel parque leyendo el libro de autoayuda. Alma sentía que no le ayudaba mucho pero seguía leyéndolo intentando encontrar la clave a sus problemas. Volviendo a casa de madrugada sintió un ligero susurro justo al lado de su oreja.

-Alma, alma. Gírate- Susurró una vez estremecedora.

-Joder, Adri que susto me has dado cabrona-

-Calla hermanita, vengo a presentarte una persona que te quiere conocer. Me lleva preguntando por ti bastante tiempo en la plaza de al lado de la universidad y he pensado en contentarla-

-Dios, no puede ser, es ella- Pensó Alma.

-Hola, soy África-

-Em, em, yo Alma, encantada- Dijo titubeando.

-Bueno os dejo chicas que he quedado con Hugo- Dijo Adriana mientras daba la vuelta y se iba.

-¿Quieres que vayamos al parque de aquí al lado? Hay una exposición de cuadros muy bonita que podríamos ver, y podrías echarle fotos.

-¿Cómo sabes que me gusta la fotografía?- Preguntó Alma extrañada

-Internet, que es una ventana al mundo-

Llegaron al parque en silencio, se sentaron en un banco y África empezó a liarse un porro.

-!¿Qué estás haciendo?¡-

-Un porro, ¿quieres? Sé que hay cosas que te preocupan y esto te hará olvidarte de ellas. Solo pruébalo-

Alma fue a hacer algunas fotos y cuando volvió África se lo volvió a ofrecer, lo cogió entre sus dedos temblorosos se lo puso entre sus labios de un ligero color rosado e inspiró ese humo blanco que poco a poco se va convirtiendo al color que tu quieras.

-Alma, quiero que me escuches. Estoy aquí para que imagines, para que cantes, para que subas y bajes montañas, pero sobre todo para que nunca las saltes.

A alma se le encogió su nombre al recordar ese sueño, en el precipicio. La primera vez que la vio, y comprendió que esta no iba a ser la última vez que la viera.

 

PD: Este es el tercer capítulo de la historia  'Una calada de vida'
Podéis seguirla aquí o directamente justo a la derecha en el apartado páginas. Espero que os guste. ¡Muchos saludos!

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